2026-03-12
Investigadores de Mayo Clinic vinculan una proteína asociada al Parkinson con una progresión más rápida del Alzheimer en mujeres
Los cambios cerebrales relacionados con el Alzheimer progresaron hasta 20 veces más rápido en mujeres que también presentaban niveles anómalos de una proteína asociada al Parkinson, según un estudio de Mayo Clinic publicado en JAMA Network Open. El mismo patrón no se observó en hombres.

ROCHESTER, Minnesota — Los cambios cerebrales relacionados con el Alzheimer progresaron hasta 20 veces más rápido en mujeres que también presentaban niveles anómalos de una proteína asociada al Parkinson, según un estudio de Mayo Clinic publicado en JAMA Network Open. El mismo patrón no se observó en hombres.
Los hallazgos sugieren que cuando la alfa-sinucleína — una proteína asociada a la enfermedad de Parkinson — se acumula junto con la patología de Alzheimer, puede impulsar una progresión más rápida de la enfermedad en mujeres. Esta interacción podría ayudar a explicar una disparidad observada desde hace tiempo: las mujeres representan casi dos tercios de las personas que viven con enfermedad de Alzheimer en Estados Unidos.
Kejal Kantarci, M.D., neurorradióloga de Mayo Clinic y autora sénior del estudio, utiliza técnicas avanzadas de neuroimagen cerebral para seguir la progresión del Alzheimer.
“Reconocer estas diferencias específicas por sexo podría ayudarnos a diseñar ensayos clínicos más dirigidos y, en última instancia, estrategias de tratamiento más personalizadas”, afirma la Dra. Kantarci. “Cuando observamos cambios relacionados con la enfermedad que evolucionan a ritmos tan diferentes, no podemos seguir abordando el Alzheimer como si se comportara exactamente igual en todas las personas. Las patologías asociadas pueden influir en el proceso de la enfermedad.”
La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la acumulación de proteína tau en el cerebro. Muchas personas a lo largo del continuo de la enfermedad de Alzheimer también desarrollan agregación anómala de α-sinucleína, una proteína asociada a las enfermedades por cuerpos de Lewy, como la enfermedad de Parkinson y la demencia con cuerpos de Lewy.
La tau y la α-sinucleína están presentes de forma natural en el cerebro. En las enfermedades neurodegenerativas, sin embargo, estas proteínas pueden plegarse de forma incorrecta y agregarse, formando depósitos anómalos. Esta acumulación patológica interrumpe la comunicación entre las células cerebrales y contribuye al deterioro cognitivo.
Los investigadores se propusieron determinar si la presencia simultánea de estos dos depósitos anómalos de proteínas altera la forma en que progresa la enfermedad y si ese efecto difiere entre mujeres y hombres.
Para investigarlo, el equipo analizó datos de 415 participantes de la Alzheimer's Disease Neuroimaging Initiative, un consorcio nacional de investigación que realiza seguimiento de los cambios cerebrales a lo largo del tiempo. Los participantes se sometieron a pruebas de líquido cefalorraquídeo para detectar α-sinucleína anómala y a estudios repetidos de neuroimagen cerebral para medir cambios en la acumulación de tau. Aproximadamente el 17% de los participantes mostró evidencia de α-sinucleína anómala.
Entre los participantes con patología relacionada con el Alzheimer y anomalías de α-sinucleína, las mujeres acumularon tau de forma notablemente más rápida que los hombres con los mismos cambios proteicos coexistentes.
Elijah Mak, Ph.D., primer autor del estudio y también investigador en neuroimagen de Mayo Clinic, estudia cómo múltiples patologías cerebrales interactúan y además impulsan la progresión de la enfermedad.
“Esto abre una dirección completamente nueva para comprender por qué las mujeres soportan una carga desproporcionada de demencia”, afirma el Dr. Mak. “Si logramos desentrañar los mecanismos detrás de esta vulnerabilidad, podríamos identificar dianas terapéuticas que no habíamos considerado antes.”
Los investigadores están examinando ahora si estos efectos específicos por sexo también aparecen en pacientes con demencia con cuerpos de Lewy, en la que la α-sinucleína es el principal impulsor de la enfermedad en lugar de una patología coexistente. Este trabajo ayudará a determinar si la diferencia observada es exclusiva de la enfermedad de Alzheimer o si refleja una vulnerabilidad más amplia, específica por sexo, en diferentes enfermedades neurodegenerativas.
Para consultar la lista completa de autores, declaraciones y fuentes de financiación, revise el estudio.